La desesperación existencial de cargar una cabeza

Exposición: La desesperación existencial de cargar una cabeza

📅: 19 de marzo – 7 de mayo de 2026
🕚: Lunes – viernes, 11:00 am – 6:00 pm
📍: Lobby
🎟: Entrada libre

En varios momentos de la historia la humanidad ha fantaseado con no tener una cabeza. Acéphale se llamó la revista y sociedad secreta francesa dirigidas por George Bataille en 1936 cuyo ícono monstruoso fue dibujado por André Masson. Sus páginas especulaban con carácter antifacista, sobre cómo deshacerse del martirio del pensar y de los delirios de la razón. En palabras de Bataille, “el hombre ha escapado a su cabeza como el condenado a la prisión”.

Es comprensible en muchas dimensiones, porque sostener su peso –literal y metafóricamente– es abrumador y desesperante desde el nacimiento. En sus primeros meses de vida, uno de los mayores retos de un humano es reunir todas sus fuerzas para sostener la cabeza y lograr lo que llaman “la curva vital” con la parte posterior del cuerpo. El proceso es arduo y frustrante. Metafóricamente hablando, la entrega también es total: sostener el peso de un pensamiento puede costar la vida. Las ideas pueden ser efímeras revelaciones que se olvidan al instante o tener la demoledora capacidad de construir y destruir mundos. Allí inicia también el proceso creativo del arte.

Carolina Berrocal (Ciudad de México, 1993) presenta una secuencia de imágenes que registran el momento engorroso del nacimiento de una idea. La narración refleja la angustia que se produce al interior de la mente en el proceso de pensar porque el flujo de la conciencia choca con los límites de la mente, como el cuerpo se enfrenta a los límites de su entorno exterior para lograr su realización. El personaje que no puede detener su pensamiento se agobia, contiene microexplosiones interiores con cada paradoja que encuentra y con cada chispa de deseo que no encuentra forma. El ser se multiplica en un laberinto de espejos buscando salidas y se electrifica hasta la incandescencia de una idea. Entonces llega a intuir que los límites del espacio son los límites de su imaginación. Pero para entonces ya está agotado y sólo quiere descansar con un firmamento de estrellas en sus ojos.

Las piezas están realizadas con recortes de cartón, papeles de colores y pintura de acrílico siguiendo una materialidad de manualidades educativas que recuerdan la vocación pedagógica de la fábula. La historia contada puede reflejar no pocas vivencias del proceso creativo del arte en un mundo que exige sobreproductividad en condiciones de saturación de información y explotación. No sería difícil de imaginarla como una experiencia relatada en el taller que la propia Carolina Berrocal gestiona desde hace algunos años llamado Neuróticos artísticos. Se trata de “un proyecto pedagógico que necesita crear sospechas en torno a la profesionalización en el arte y a su vez crear un espacio de ayuda mutua donde la escucha, el desahogo, la catarsis, la crítica y la reflexión puedan abordar las distintas problemáticas de la labor artística contemporánea”. Así, la serie se integra a las ediciones para el retablo del lobby de El Castillo de Chapultepec con una visión meta artística que siembra la idea de que somos una comunidad que comparte la desesperación existencial de sostener una cabeza.

Roselin Rodríguez Espinosa

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El Castillo de Chapultepec